Imagina que has decidido hacerle fotos a una amiga tuya. Lo primero que haces es escoger el sitio en el que vas a hacer la foto. ¿Vamos al parque? ¡Vale, vamos! Y ahí estás, haciéndole fotos a tu amiga.
Este parque es enorme y siempre está vacio. Está lleno de árboles que proporcionan sombra y llenan el suelo de florecillas rojas. Además, ese día soplaba viento y por eso le pedí a mi amiga que se sentara ahí.
En ningún momento he dicho que mentir en fotografía sea malo o deba evitarse, es algo que viene de serie con el lenguaje artístico fotográfico. En nuestro criterio está el potenciarlo o el "intentar" evitarlo. Si mentir forma parte de la fotografía, en mi opinión, debe potenciarse. Sacarle el máximo jugo, jugar con las mentiras para poder conseguir las imágenes que queremos realizar. De hecho, mentir puede llegar a resultar interesante porque puede ayudarte a inventar historias. ¿Cómo se crearían las narrativas fotográficas si no fuera por las mentiras?











